Vistas de página en total

miércoles, 16 de enero de 2013

No se vivir sin ti.

'El problema estaba en que yo ya no sabía vivir sin tus manías, el problema; era que había olvidado como caminar si no era de tu mano.. Ya no conseguía  recordar ni siquiera la última vez que te besé.. seguro que tus labios estaban fríos y suaves.. Fríos por que nunca imaginé que aquella sería la última vez que los besara; y suaves, por que así era yo cuando estaba contigo. Como en un sueño, que siempre parecía realidad, vivíamos. Evitando el dolor, y superando el miedo. Inventando sonrisas, y perdiendo el tiempo.. pero no perdiendo el tiempo de una forma literal. Perdíamos nuestro tiempo en hacernos sonreír, en disfrutar ambos día a día..

 La verdad me encantaba perder mi tiempo contigo, perder mi tiempo para buscar tus cosquillas.. 

Nunca he escrito para despedirme, no sé si lo estaré haciendo bien.. pero sólo quiero recordarte que nosotros podemos ser felices juntos, que ya no sé como vivir si no estás aquí, que te necesito en todos los aspectos de mi vida, que sólo puedo pensar en ti, todos los días y minutos de mi vida..

El verbo funcionar no me gusta y se que ahora te está mintiendo, así que por favor, esta será la última vez que te suplique que te quedes a mi lado. 

No me enfadaré si esta vez tengo que entender que todo acabó, no me enfadaré si te vas, pero tengo que intentarlo. Tú eres lo que mantiene en pie mis días, tú me has enseñado todo lo que conozco, tú has inventado mi futuro y has perfeccionado mi presente. 

Has alegrado mi vida con tu sonrisa, te has llevado todo lo malo y lo has escondido donde no puedo encontrarlo.. Sólo puedo agradecerte todo esos momentos en los que el mundo me parecía tan pequeño, en los que sólo existías tú.

Y es que tantas veces te he pedido que te vayas, y al darme la vuelta, has seguido ahí que no puedo creer que ahora estés cada día más lejos de aquí, de mi. 

Sólo puedo pedirte que no te vayas y prometerte que siempre que me necesites estaré ahí, a tu lado.  

Gracias por todo, de verdad. 

Te quiero.'







lunes, 7 de enero de 2013

Ni siquiera he vuelto a verte.

Ya no te encuentro. A veces deseaba que me amarás, deseaba tu tiempo, tu odio, tus manos; otras, sólo te echaba de menos.

Me siento a esperar tu sonrisa al bajar del coche, luego veo que no volverá y me escondo en recuerdos, para poder dormir y soñarte. Soñarte como si estuvieras aquí, a mi lado, como si el frío ya no inundara mis sábanas pero entoncés despierto y el mismo helor siempre me llena la garganta.

No me olvides, por favor.
Te llevaste mis cafés de media mañana, te llevaste mi sonrisa y me dejaste sin lágrimas; te llevaste mis fuerzas, mis ganas y todo mi tiempo, y lo último que te llevaste fue mi alma. Guardada en el pequeño cofre de terciopelo rojo junto con nuestro anillo, nuestro compromiso.

'Prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida'
Parece que fuera ayer cuando te juré amor eterno.

Tenías la manía de morderte los labios cuando te sentías incómodo, triste o inseguro.. pero siempre sonreías por que así parecía que el dolor, dolía menos. Siempre decías la última palabra aunque fuera sin razón. Pensabas en mi, en nosotros, en todo, y siempre hubo muchos 'contra' en nuestra pequeña lista pero lo mejor fue que nunca llegamos a hacerla. Y así me quedé yo con ganas de siempre.

Vivíamos sin un plan aparente, a la deriva. Hasta que llegó el final, y no es sencillo decir adiós.

Imploré al cielo que pudieras acompañarme, no olvidarte, volvería a verte, lo prometí. Me lo prometí.

Y ya no estabas, te busqué una y otra vez, por que tú eras el amor de mi vida pero no me esperaste, no me llamaste.

No podía creer que te hubieras ido, pregunté a todos tus amigos y no conseguí nada más que un número de teléfono y un constante buzón de voz. Te llamé durante mucho tiempo, todas las semanas, como si pudieras regresar a mi.

Prometiéndome que no me habrías olvidado.

Lo siento, pero necesito avanzar mi amor, no me iré lejos, ni me buscare alguien mejor, sólo avanzaré.

Dejaré de esperar, de mirar atrás.

Ahora te pido que me busques, que te plantes en mi futuro y me pidas nuestro presente.

No me olvides, por favor.

martes, 25 de diciembre de 2012

Lléname de vida, hija mía.

Entonces el silencio inundó su alma, y el dolor todo su cuerpo. Se clavaba en sus costillas y la hacía delirar. Todo parecía tranquilo, perfecto. Era increíble, y ella seguía allí retorciéndose de dolor.

Ante ella los recuerdos de otros días, del pasado, de un futuro lejano y triste. Siempre triste. 'No te vayas, no ahora.' No parecía confusa, sólo estaba vacía. 


Mientras la oscuridad teñía el día azulado, sus manos temblorosas abrazaban ahora su único recuerdo. Una carta arrugada de letras borrosas. Una carta que ahora sería eterna, sería imborrable.

' Pequeña, estoy bien. Aquí, en Londrés hace un poco de frío y echo mucho de menos el sol, antes se colaba por la ventana del comedor y me despertaba cada mañana. ¡Recuerdo cuánto me molestaba!  Ahora daría cualquier cosa por unos rayos de sol cada mañana. 

Mi casita es pequeña, con unos aires muy serios. Ya no hay nada de azul. Es triste, Clara, muy triste. Siempre has odiado que te llamara Clara, decías que sonaba muy serio para ti.. pero ya te haces mayor. 17 años, cariño, a veces creo que lograré verte cumplir los 18. Tu mayoría de edad. Me haría tanta ilusión.

Ahora están probando nuevos tratamientos, dicen que no aseguran que esta vez funcione, pero estoy feliz y deseando volver a verte. Hija, cada día me noto un poco más lejos. Lejos de tu padre, de ti, del mundo. Quiero que si me voy sigas siendo esa chica que sonríe aunque tenga un vendaval sobre ella, esa chica fuerte, esa chica que te ofrece su mano y te lleva al fin del mundo.

Pequeña, quiero que seas tú, con todos tus defectos y tu estúpida manía de morderte los labios; quiero que seas tú, y que seas tan grande como el mundo te lo permita. Yo estaré contigo, de lunes a domingo, todos los segundos de cada día. Pequeña, escríbeme cómo te sientes, lléname de vida cuando te falte compañía y sigue tu camino. Siempre de frente, no retrocedas, juntas iremos de la mano.

Seguiré escribiéndote cada semana, cielo. Te echo de menos, sobre todo tu sonrisa. Necesito que me ilumine los días, que me abrace cuando el frío pueda con mi ser. Te guardo en mi corazón hija mía, allí donde ni el mayor de los dolores te podría sacar. Sé feliz y vive. 

Te quiero mucho cariño.                                                                         Muchos besos.

                                                                                                                                        Mamá    '


Sólo quería correr, alejarse de todo aquello que le hacía daño. No podía ser, no su madre. Ella no podía dejarla, juntas podían con todo. Iría a Londrés una vez más, y mamá estaría allí en su sofá verde. Siempre decía que aquel sofá era lo único que le recordaba a mi. Tenía color verde, mi favorito. 

No podía aceptarlo, no quería. No podía ser verdad. A penas descolgó la llamada de papá no pudo seguir hablando. Un nudo se trabó a su garganta, y el silencio consumió su alma. Se abandonó, se perdió entre recuerdos.. El dolor crecía, se multiplicaba.. La impotencia la abrazaba; y el cielo oscureció por completo.




viernes, 12 de octubre de 2012

Pidiendo al tiempo su retroceso.

Que todo lo que conoces se derrumbe, que todas todas esas paredes cedan.. que el mundo se encoja y se vea tan pequeño, casi como una persona, pero sin llegar a serlo. Doliendo tanto que ciega, que atrapa el tiempo, que miente.. que derrumba. Sabiendo que no queda más que agonía en mi ser, queda vacío, te lo has llevado todo.. Incluso mi mano sigue de la tuya, pero mi cuerpo está tan lejos de tí como tú de mí.

Puedo verte en cada sonrisa, en cada gesto despreocupado, en cada amanecer.. puedo verte en el cielo pidiéndome una segunda oportunidad y sabiendo que no llegará. Por mucho que implore al tiempo su retroceso, por muchos sueños que nos queden por cumplir, por tanto besos que quedaron sin propietario y que no lo tendrán. Por todas las veces que dejaría que todo mi universo te perteneciera.
Por que has decidido marcharte y dejarme aquí suplicando, implorando por ti. Sabiendo que nadie en el mundo podría quererte nunca como yo lo hago. Que todo lo que puedo darte sería tan grande, tan inmenso, tan fuerte que movería cielo y tierra. Sabiendo que puedo parar el mundo en cada uno de nuestros abrazos.

Y aún así, no miraste atrás.. Te marchaste por la puerta de atrás, esa que siempre está entreabierta, la de los cobardes. Te marchaste y no pensaste más en mí, te marchaste y soy culpable de haberte esperado por si volvías, pero esta vez no volviste..

Y las horas pasaban y el corazón se paraba, haciendo un ruido sordo que martilleaba mi cabeza, que me cegaba, me vaciaba. Cada minuto que pasaba te llevabas algo contigo, quizás sólo fuera un recuerdo de alguna tarde de sonrisas, pero se despegaba de mi pecho lenta y dolorosamente, hasta conseguir que fuera contigo.. Corriendo el riesgo de que posiblemente quedaría a medio camino, preguntándose dónde estarías, buscando tu sonrisa en cada persona, buscando tu voz para cobijarse y no encontraría ni rastro de ti. Entonces quedaría perdido, allí entre tanta gente, pero sólo esperándote a ti. Hasta perderse, hasta olvidarse.

Recuerdos perdidos. Así nos quedamos nosotros, como si nos hubiéramos desecho, como si no importara aquello que nos dijimos, todo lo que nos prometimos. 
Ya no hablabas cuando nos encontrábamos de casualidad, ni si quiera sonreías, sólo lo hacías en fotos. Éramos tan desconocidos como la primera vez que nos vimos hace tanto tiempo. Éramos imperfectos, desiguales. Éramos tanto y a la vez tan poco.

Pasaba el tiempo, y ya no me acordaba del tacto de tu piel. Ya no podría reconocerte entre tanta gente, ya no me acordaba de tu olor, ni de tu sonrisa. Sobre todo de tu sonrisa, había olvidado por completo tu sonrisa. Nos cruzamos en medio de tanta gente, y sólo pude verte a ti, no me mirabas a mi pero brillabas sobre todos ellos. No sobresalías, pero destacabas. Noté otra vez ese vacío que había disfrazado de alegría, aunque esta vez era mucho más fuerte.

Miraste hacía mi y paraste un segundo la visión parecías cambiado.. Ya no había miedo, ni amor, nada amor dentro de ti. Y otra vez comenzó mi olvido. Me había vuelto a enamorar pero esta vez, debería olvidarlo todo, como si fuera un espejismo, como si nunca nos hubiéramos cruzado, pequeño.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ni si quiera entonces, era yo.

Me miró y me dijo..''No te preocupes, estoy aquí. No estás sola, yo nunca podría dejarte sola. Sabes que te quiero, lo sabes.''

Pero no estaba allí, era mentira, estaba pensando en ella. Ella que fue su rutina, y sus buenos días; ella por la que luchó, todos los días; ella que sonreía y no mentía al decirle que le quería; ella que no soy yo, ella que es ella.
Y dejando en el andén mis ilusiones vencidas.

Yo estaba rota, sufría del momento de apagón generalizado, como cuando se te cae el teléfono móvil al agua y se queda la pantalla blanca antes de apagarse, para siempre, así estaba. No podía llorar, no quería; no podía sonreír, me dolía. Y así el dolor era tan fuerte que sometía cada fibra de mi ser, acosaba mis sentidos y se escondía en cada rincón de mi cuerpo para que no pudiera zafarme de él. Otra vez, este sentimiento que rompe en dos, o en tres. Quien sabe. Lo tenía delante, podía tocarlo y despedirme.. Yo no quería despedirme, aunque no pensara en mi, ni me quisiera, aunque fuera ella.. No quería, y entonces, me levanté y me fui corriendo, dejando atrás el sueño de mi vida, y mis ilusiones, una vez más, vencidas.

Cuando estaba lo suficientemente lejos, miré atrás un sólo segundo, y ahí seguía mirándome.. pero no se levantó, se quedó ahí, preguntándose dónde estaría ella, y eso fue lo que más me dolió, ni si quiera entonces, era yo.






lunes, 3 de septiembre de 2012

Dándome calor, y a la vez, un frío que consume.

Y volveré,aunque posiblemente más rota, más presa


Estoy tiritando bajo la lluvia, tengo miedo.. sí, y mucho frío. No me siento especial, sino defraudada. No me importa quien esté a mi alrededor, ni si quiera si se preocupan por mi, sólo necesito ocultarme un poco hasta que las lágrimas se hayan borrado con la acidez de la lluvia. Quiero hacer de mi cuerpo, sal y lágrimas, para luego recomponerme despacio, pero sin dolor. Y volveré, aunque posiblemente más rota, más presa, cautiva de mis propias barreras, pero fuerte.

Fuerte.. bueno, fuerte y preparada. Por que siempre habrá despedidas, el dolor no es relativo, es pasivo o activo. Mirando donde mires siempre presente, hasta que puedas decirle adiós, pero hoy no puedo.

Hoy el miedo está aquí a mi espalda, abrazándome, dándome calor, y a la vez un frío que consume mi vida, que hace que todo parezca más difícil y la desconfianza nos atrape, para no soltarnos más.



jueves, 23 de agosto de 2012

Tu princesa.

''Llevamos una vida tan distinta, que a veces nos asustamos de nosotros mismos. Creemos tantas veces que ésto no podrá funcionar. Yo lo creo cuando te veo levantarte de mi cama a las 6 de la mañana, todos los días. Y tú lo crees, por que cuando a las 12 llegas tú, me marcho yo, tan ajustada y pintada que dudas de mi sinceridad. Nunca he dejado de amarte, ni si quiera ahora.

Vivimos en el centro de Barcelona, allí donde las luces no cesan, donde se respira cargado continuamente, y el tráfico nunca frena. No me gusta cuando dices que me esperaras despierto, ni cuando el piloto de mi coche parpadea por el maldito cinturón, odio el ámbar de los semáforos y todos aquellos borrachos a altas horas de la madrugada. Vuelvo siempre a casa al amanecer, cansada, y siempre estás.

Tengo miedo, Joe, tengo tanto miedo que no puedo aguantármelo. Puede que un día vuelva, y ya no estés, puede que te vayas para siempre, y eso me atemoriza. No sé qué sería sin tí. Joe, aunque ahora no estés conmigo, sé que piensas en mí, sabes que te estaré esperando despierta al igual que tú a mi. Sabes que te quiero, Joe.

Pequeño capitán, ya falta menos para tu regreso. He contado los 246 días que no has pasado en casa, y necesito un abrazo, necesito otra vez tu olor, tus ''buenos días, princesa'', necesito que estés aquí, conmigo. Joe, cada vez me piden menos peso, menos ancho, más belleza.. y los entiendo. Intento como puedo no sobrepasarme, no forzarme, pero es imposible. No tengo fuerzas, y los días se hacen eternos.
Si estuvieras aquí, al menos me ayudarías con ésto.

No quiero juzgarte, sólo besarte, pero despacio, tener todo el tiempo para tí.. y amarte como solíamos hacer. Lo dejaría todo por tí, el maldito trabajo en el que me acosan, mi coche, mis padres.. Nunca me ha importado el qué dirán. El miedo no se va y está aferrado a mi garganta, casi como si tratara de ahogarme y es que no sé si me querrás tanto como yo a tí. Joder, Joe, estoy paranoica.''

Te echo mucho de menos, muchísimo.
Desde Barcelona, tu pequeña.

                                                                                       Te quiero.
                                                                                       Un beso muy fuerte, Ainhoa.